Polarización política y/o electoral

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La polarización política y/o electoral constituye, junto a la fragmentación, una dimensión que permite explicar gran parte de los problemas de estabilidad y quiebra que se producen en las democracias. Aplicado a los sistemas de partidos, la polarización se refiere a un modelo espacial que atiende a la distancia existente entre dos partidos relevantes, medido a partir de la ubicación que ocupen en una escala de 10 puntos que represente el continuo de un eje en torno al que quede articulada la competencia partidista.

Continuum izquierda y derecha

Tradicionalmente se ha empleado el continuum izquierda y derecha para realizar esta medición, a pesar de la progresiva pérdida de la capacidad explicativa del voto, de los clivajes y valores políticos; y de las limitaciones estructurales que el modelo presenta en aquellas sociedades cuya confrontación partidista no se articula sobre estos ejes, como puede ocurrir en el caso británico o norteamericano. Existen por ello modulaciones en lo que al contenido de los polos se refiere (por ejemplo en sistemas estructurados sobre la dicotomía centro-periferia), permaneciendo siempre la medición a partir de la escala 1-10, que ha resultado ser un buen instrumento para la evaluación de los objetos políticos. (Véase a Sani y Montero (1986)[1] para profundizar en el contenido de la escala).  Como expone Sartori (1976)[2], el continuum izquierda-derecha es el mejor medio para medir la polarización, porque la distancia que separa a los diversos grupos de simpatizantes de los diferentes partidos es el resultado de las diferencias existentes entre ellos en una serie de dimensiones, siendo esta medida, la que proporciona la escala izquierda-derecha, la que permite una mayor comparabilidad.

La medición

Respecto a la ubicación de los partidos políticos en la escala 1-10, existen diversos procedimientos: atender a la ubicación que realizan los integrantes de la formación política, a la que realizan los especialistas, la que deriva de un análisis de los textos políticos y programáticos de la formación, y la que los ciudadanos realizan. Aunque lo óptimo sería recurrir a los expertos, lo tradicional es referirse a la ubicación que realizan los ciudadanos a través de estudios de opinión. En este sentido, Converse apunta que

“el elector común sitúa a los sujetos principales de sus sistema de partidos en términos de izquierda-derecha en tal forma que sus evaluaciones vienen a corresponderse muy aproximadamente con las evaluaciones de miembros de la élite” (Converse, 1975)[3].

La fórmula

Tradicionalmente la polarización se calculaba empleando un índice que medía la distancia que separaba la posición que ocupaban en la misma los dos partidos relevantes y extremos del sistema. Sin embargo, con objeto de limitar los sesgos derivados de sistemas de partidos en los que existen formaciones políticas extremas con escasa o nula representación parlamentaria, se corrigió el índice clásico ponderando el peso que los partidos tienen en el sistema, medido a partir de los votos (Índice de Polarización Electoral) o escaños obtenidos (Índice de Polarización Parlamentaria). En el siguiente cuadro se incluye la fórmula de la polarización política según diversos autores.

RTENOTITLE

Fuente: (Ruiz y Otero, 2013: 88 y ss)[4].

Véase también

Referencias

  1. Sani, G. y Montero, J. R. (1986): Crisis y cambio. Electores y partidos en la España de los 80. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.
  2. Sartori, G. (1987): Parties and Party System – A Framework for Analysis.Cambridge: University Press.
  3. Converse, P. E. (1975): «Some Mass-Elite Contrast in the Perception of Political Spaces». Social Sciencie Information, 14.
  4. Ruiz Rodríguez, Leticia M.; Otero Felipe, Patricia (2013). Indicadores de partidos y sistemas de partidos. Madrid: Cuadernos Metodológicos del Centro de Investigaciones Sociológicas, Nº 51.


Autor de esta voz

Alberto Mora